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Gourmet y Vino

GOURMET & VINO | La forma más exquisita de maridar vinos y quesos

En el mundo de la gastronomía existen diversos tipos de vinos y quesos, por lo que es complejo definir cuál es el maridaje más adecuado para cada uno. Por esta razón, te brindaremos una pequeña guía en la cual podrás orientarte tanto por el tipo de queso, como por el sabor y tipo de uvas, para así lograr la mejor experiencia y un exquisito sabor de boca.

El queso Gouda se puede degustar con un vino Merlot como el que ofrece Santa Margherita, de color rojo rubí intenso y brillante, su aroma es amplio y persistente, con notas de cerezas maduras y ciruelas sobre un fondo de vainilla. En boca es seco, equilibrado, aterciopelado y con cuerpo, con taninos que están bien integrados.

Un queso fuerte y añejo como el Parmesano, combina exquisitamente con un Chardonnay como el de Kendall Jackson, de sabores tropicales a piña, mango y papaya. Con aromas de vainilla y miel que dan una profundidad y equilibrio perfectos. En boca se percibe un toque de roble tostado y ligeras notas de mantequilla provocando un final largo y persistente.

Si se prefiere un festín de vinos y quesos, hay que cuidar que sean similares para que el maridaje no cambie demasiado entre uno y otro. Una opción sería: quesos Azules, Roquefort, Cabra, Stilton y Gortgonzola, los cuales hacen buen maridaje con vinos tintos robustos, con carácter como Acordeón Malbec, color picota oscuro, con tonos púrpura y matices azulados, en nariz aromas frutales como zarzamora, grosella negra, ciruela, casis, además de notas de cereza y fresa. En boca, unos taninos suaves, maduros y elegantes marcan la entrada, con un cuerpo medio, volumen explosivo y buena estructura equilibrada.

Otra opción son los maridajes con vinos y quesos frescos como Mozarella, Ricota y/o Cotagge, con una textura húmeda y cremosa, maridados con un Acordeón Torrontes, un vino fresco, vivaz y delicioso, suavizado por la sensación aterciopelada de la miel, con un ligero amargor al final que lo convierte en un vino equilibrado. A la vista mostrando un color dorado pálido con tonos verdosos y aromas entre medios e intensos de azahar, piel de naranja y ruibarbo.

Si deseas maridar con algún otro vino, tomar en cuenta mantener el equilibrio entre los sabores y texturas de ambos, con el fin de lograr la mejor combinación.